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jueves, 9 de agosto de 2012

Mi primera vez


Hace 19 días, el día 21 de julio del año 2012, me dirigí al aeropuerto de Peinador a eso de las seis de la madrugada para coger un vuelo que nos llevaría, al grupo de geólogos de la Universidade de Vigo y a 4 estudiantes (entre los que me sitúo), al aeropuerto de Barajas, Madrid, dónde nos encontramos con Ferran, de Barcelona, que completaría el grupo para ir, con un segundo vuelo larguísimo hasta Toronto, dónde tuvimos que apurarnos para no perder el tercer y último vuelo del día para nosotros, que nos llevaría hasta Saint John’s, una pequeña ciudad de la que saldría el Sarmiento de Gamboa, uno de los siete buques de la Ocean Class de la flota oceanográfica española, con 70,5 metros de eslora, 15,5 de manga y 4,6 de calado a plena carga, vestido de blanco y de rojo, y que lleva el nombre de un importante navegante y cosmógrafo. Y aunque vamos a siete u ocho nudos, este barco puede alcanzar los 15 nudos y tiene una autonomía de 40 días.
   
El buque llegó a Sain John’s un par de días después que nosotros, y fuimos a recibirlo. Cuando estuvo todo listo y embarcado, nos quedaba un tiempo para ubicarnos en el barco y conocernos todos un poco antes de la primera estación. El barco es amplio y está muy bien equipado, ¡¡hasta tenemos teléfono e internet!!

sábado, 9 de junio de 2012

Os Cenoiros

9 de junio de 2012.


Mi primera inmersión después del curso, y aún con el carnet de buceo provisional, pues ha sido 4 días después de terminar el curso. Ni más ni menos que en "Os Cenoiros", en la costa norte de la Ría de vigo. ¿Si estaba nerviosa? Quizá un poco. En el club, después de preparar el equipo, me he puesto el traje y hemos ido al barco a dejarlo todo. En el grupo había un ambiente desenfadado. En el barco, al llegar al sitio, nos hemos puesto de acuerdo con el procedimiento, las señales y la logística. Sólo entrar al agua  y meter en ella la cabeza, ya me estaba divirtiendo, el fondo no se veía, el agua tenía un fabuloso color azul intenso y peces plateados brillando en mitad del océano, ha sido una visión extraordinaria.

Al bajar, lo primero que hemos encontrado ha sido una selva de Sachorriza, y al avanzar un poco y alejarnos del ancla, nos hemos encontrado con muchas, muchísimas Veretillum cynomorium. Esto ya ha sido encandilador, pero no queda aquí. Avanzamos un poco, paseando entre las inmensas algas y viendo los animalitos que se esconden entre ellas. En el pliegue de un alga hemos visto un Octopus vulgaris, también conocido como pulpo, estaba tranquilo y hemos procurado no molestarlo. Más adelante me he encontrado con una pequeña Sepia officinalis que se ha quedado mirándome y luego ha decidido marcharse.

Toda la inmersión ha sido fantástica, no ha faltado ni un pez que parecía sacado de los arrecifes tropicales, con la cabeza negra y el cuerpo amarillo (el de la foto), pero la parte que más he disfrutado ha sido, sin duda, cuando he pasado por encima de cientos de ofiuras que yacían sobre un fondo arenoso con los brazos levantados. La sensación de estar volando por encima me ha recordado a la que se tiene cuando vuelas en sueños, es algo indescriptible. Quiero volver, quiero ver más, quiero bucear.